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Pinocho

admin 21 de enero del 2013 Cuentos clasicos No hay comentarios

Érase una vez un hombre llamado Geppetto carpintero de profesión que tenía una vieja carpintería. El hombre era conocido por todos debido a que era simpático y amable con todo el mundo.

 Pinocho

Un día se encontraba terminando un bonito muñeco de madera de pino, y le gustó tanto que decidió ponerle un nombre. Finalmente se decidió por Pinocho.

Geppetto se sentía muy solo, y esa noche pensó lo fantástico que sería si ese muñeco se convirtiese en un niño de verdad, ya que siempre había querido tener un hijo. Un hada se acercó y dada la bondad de Geppetto decidió otorgarle ese deseo. Acercó su varita mágica y lo convirtió en un niño de verdad.

Al despertar Geppetto al día siguiente vio que el muñeco había cobrado vida y se comportaba como un niño normal.

Desde ese mismo instante, Geppetto consideró a Pinocho como su hijo de verdad, y lo mandó a la escuela para que pudiese aprender todo lo posible. Por el camino, Pinocho encontró a Pepito Grillo, un consejero que le había atribuido el hada con el fin de que pudiese recomendarle de la mejor forma posible.

En el colegio, Pinocho se hizo amigo de dos niños muy traviesos. Pepito Grillo le aconsejó que no fuese con ellos, pero Pinocho lo desobedeció y en lugar de ir a la escuela se fue con los chicos.

El hada vio que Pinocho no estaba portándose bien, por lo que decidió ponerle un hechizo. A partir de ahora, cada vez que Pinocho mintiese, la nariz le crecería y se le pondría colorada. Además, como castigo por no ir a la escuela, hizo que le saliesen orejas de burro.

Al ocurrir esto, Pinocho se dio cuenta de que no estaba actuando bien y fue en busca de Geppetto. El carpintero se había enterado de que Pinocho no había acudido a la escuela, por lo que fue a buscarlo con tan mala suerte que cayó al mar y una ballena se lo tragó.

Pinocho fue en su busca junto a Pepito Grillo, pero acabó también en el estómago de la ballena. Padre e hijo juntos se dispusieron a pensar un plan para escapar de allí. Finalmente Pepito Grillo les dio la idea de encender un fuego. Este fuego hizo que la ballena estornudase y salieron volando los tres.

Al volver a casa, Pinocho decidió portarse bien y volver a la escuela, por lo que el hada decidió quitarle el hechizo y convertirlo en un niño de carne y hueso.

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