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La Ratita Presumida

admin 26 de enero del 2013 Cuentos clasicos No hay comentarios

Había una vez una ratita que era muy presumida. Se encontraba barriendo su casita cuando vio algo en el suelo que brillaba. Se trataba de una moneda de oro. La recogió y se dedicó a pensar qué podría comprar con esa moneda.

La Ratita Presumida

En principio pensó en caramelos, pero desechó la idea porque le dolerían los dientes, después en pasteles, pero le dolería la barriguita. Finalmente optó por comprar un lacito rojo para su rabo. Se dirigió al mercado y pidió al tendero un trozo de su mejor cinta roja. Volvió a casa y al día siguiente se puso el lazo en la colita y salió al balcón.

En esto que pasa un gallo y le pide que se case con él. La ratita le pregunta qué ruido hace por las noches, el gallo contesta “quiquiriquí” y la rata lo rechaza porque no le gusta.

Al rato aparece un perro y le pide matrimonio, la ratita le pregunta qué ruido hace por las noches, y el perro contesta “Guau, guau”, pero como eso le asustaba, decidió rechazarlo también.

Seguidamente apareció un cerdo con la misma proposición de matrimonio a la ratita. Cuando ésta le preguntó por el ruido que hacía por las noches, le contestó que “Oink, Oink”, pero tampoco le gustó porque le parecía muy ordinario.

El siguiente animal que apareció para casarse con la ratita fue un gato blanco, a la pregunta del ruido que hacía por la noche, el gato contestó “Miau, miau”.

Este sonido sí gustó a la ratita porque no le asustaba, era dulce y no molestaba, por lo que decidió casarse con el gato blanco.

Una vez celebrada la boda, ambos se dirigieron a su casita, en la que fueron felices toda la vida.

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