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El Gato con Botas

admin 24 de enero del 2013 Cuentos clasicos No hay comentarios

En un lugar muy lejano había un viejo molinero que tenía tres hijos. Cuando la muerte ya le andaba cerca, decidió llamarlos para repartirles lo poco que tenía de herencia.

El Gato con Botas

Al mayor de los hermanos le dejó el molino, al mediano el burro y al más pequeño le dejó su gato. Al poco de repartir, el padre murió.

Los dos hermanos mayores comenzaron a utilizar la herencia que les había dejado el padre, mientras que el pequeño cogió unas botas del padre y se las puso al gato. Partieron a recorrer el mundo.

Durante su camino pararon a descansar bajo un árbol. Mientras el amo dormía, el gato le quitó una bolsa que llevaba y la llenó de hierbas, dejando la bolsa abierta. Un conejo que andaba por la zona se metió en la bolsa y el gato tiró de la cuerda atrapándolo. Con el conejo se dirigió hasta el palacio para ofrecérsela al rey.

Una vez frente a su majestad le dijo que se trataba de una ofrenda de su amo, el marqués Carrabás.

El rey aceptó el regalo, y conforme fueron transcurriendo los días, el gato le llevó más regalos. Un día el rey decidió hacer una fiesta en palacio, y el gato se paró a pensar y le comentó a su amo que tenía una idea para mejorar sus vidas. Aunque el amo no entendía bien lo que el gato le pedía, hizo caso de sus consejos.

El gato le dijo que se quitase la ropa y se metiese en el río. En ese momento se acercaban carruajes reales, donde iban el rey y su hija. Cuando pasaron a su altura, el gato les pidió ayuda porque el marqués Carrabás se estaba ahogando.

El rey se acercó a ayudar, mientras que la princesa se quedó embelesada con la belleza del marqués. Lo vistieron y subieron a la carroza.

Mientras tanto, el gato se acercó a los campos del pueblo y pidió que dijeran al rey que esos terrenos eran del marqués. Pero como no había castillo, tuvo que acercarse al del ogro y lo retó a convertirse en algo tan pequeño como una mosca o un ratón. Finalmente el ogro se transformó en ratón y el gato se abalanzó sobre él y se lo comió.

Al llegar las carrozas, el rey quedó admirado de todas las propiedades del marqués y le propuso casarse con su hija para compartir los reinos. Él aceptó y a partir de entonces todos vivieron felices en el lugar.

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