Cuentos de princesas

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Disfruta de los mejores cuentos de princesas

Todo puede cambiar

forobeta-beatqueen@hotmail.com 28 de julio del 2014 Cuentos de princesas No hay comentarios
Había un niño llamado Pepito, quien era un pequeño muy inteligente pero travieso por lo que no ponía atención en clases, le gustaba mucho molestar a los demás, especialmente, molestaba a los niños que no sabían hacer deporte, se burlaba de ellos, había un niño en particular llamado Marco, al que molestaba más que a nadie, Marco era un niño delgado, chaparrito, de lentes, muy bueno en la escuela, siempre sacaba excelentes calificaciones pero era muy malo en los deportes. Un día al salir de la escuela, la mamá de pepito ya estaba esperándolo al otro lado de la calle, pero antes de que Pepito cruzara, vio a Marco y no pudo evitar burlarse de él, así que no se fijo al cruzar la calle y no vio a un carro que venía atravesando la calle, y lo atropelló.

Jaime el loro

forobeta-beatqueen@hotmail.com 5 de julio del 2014 Cuentos de princesas No hay comentarios
Había una vez un niño llamado Mario, a quien le encantaban los animales, era muy cuidadoso con ellos, pero a su papá no le gustaban, nunca lo dejaba tener ningún tipo de mascotas, a pesar de que le gustaban mucho, -Los animales son muy sucios- argumentaba su padre. Un día Mario iba caminando por el parque cuando se encontró a un pequeño loro con su ala lastimada, decidió llevarlo a casa y curarlo, le pidió ayuda a su mamá, ella al ver a Mario tan preocupada decidió ayudarlo, a pesar de saber que si su esposo se enteraba, podía enojarse, el lorito solo repetía -Jaaaime, soy Jaaaime, era todo lo que decía, después de curarlo, compraron una jaula y lo pusieron en ella, no sabían qué hacer, sabían que si el padre llegaba se molestaría mucho.

El Príncipe y el Mendigo

admin 12 de marzo del 2013 Cuentos de princesas No hay comentarios
Érase una vez un principito muy curioso que un día salió a pasear sin que le acompañase su escolta. El paseo lo dio por uno de los peores barrios de su ciudad, y encontró a un chico que era exactamente igual que él. Cuando ambos se vieron, enseguida se dieron cuenta de estos parecidos, salvo por la diferencia de las vestimentas. El mendigo le dijo al príncipe que él sería feliz si pudiesen vestir durante tan sólo un instante con esas ropas, lo cual produjo una gran vergüenza al príncipe, que al momento se despojó de su traje y lo intercambió con el mendigo.

Los Cisnes Salvajes

admin 10 de marzo del 2013 Cuentos de princesas No hay comentarios
Los Cisnes Salvajes Hace muchos años vivió un rey que tenía 11 hijos y una hija. El nombre de la hija era Elisa, y todos estaban muy unidos. No obstante, su madre había muerto hacía poco aunque con el tiempo el rey consiguió reponerse de este fallecimiento. Un día se enamoró de la mujer muy atractiva aunque en realidad se trataba de una bruja pero no lo sabía. El rey estaba feliz porque de nuevo sus hijos volverían a tener una madre. No obstante, al llegar la nueva reina al reino decidió deshacerse de los niños.

La Princesa y el Guisante

admin 9 de marzo del 2013 Cuentos de princesas No hay comentarios
La Princesa y el Guisante Hubo una vez un príncipe que estaba buscando a una mujer con la que casarse, pero era necesario que se tratase de una princesa de verdad, por lo que decidió viajar por todo el mundo y encontrar una que se adaptara sus necesidades. Encontró una gran cantidad de princesas, aunque en realidad no podía saber si eran de verdad princesas, y siempre había algo que no le llegaba convencer en ellas, así se decidió volver desconsolado a su castillo. Una noche comenzó una tormenta muy fuerte, y de repente se oyó cómo golpeaban la puerta del castillo.

La Bella y la Bestia

admin 24 de enero del 2013 Cuentos clasicos No hay comentarios
La Bella y la Bestia Érase una vez un mercader que estaba a punto de salir de viaje de negocios. Llamó a sus hijas y les preguntó que qué querían como regalo. La primera pidió un vestido de brocado, la segunda un collar de perlas, y la tercera, de nombre Bella, le pidió una rosa cortada con sus propias manos. Al volver de su viaje, el temporal y el cansancio estaban haciendo mella en el mercader. De repente vio brillar una luz en el bosque y se acercó. Se dio cuenta de que se trataba de un castillo iluminado.